viernes, 14 de diciembre de 2012

1º Parcial Americana y Argentina I


      Analizando los planos más determinantes, en cuanto a factores dinámicos de la situación europea al momento de la conquista se refiere, se encuentra que varios de estos factores como el desarrollo de las fuerzas productivas, las relaciones de producción, las concepciones sobre el derecho, la propiedad, las superestructuras que fijan la ideología dominante, entre otros, viven procesos de grandes cambios con respecto a las formas que habían tenido previamente y que por múltiples causas van a ir modificándose en un proceso que decantará finalmente en las fases más primitivas de un capitalismo en claro ascenso.
En el plano político encontramos que se abre en el siglo XIV y que se desarrolla también en el siglo XV, un proceso de transformación de las formas típicas del feudalismo (la soberanía piramidal, organizada en sistemas de estamentos y feudos, con relaciones de servidumbre y vasallaje) Estableciéndose el absolutismo monárquico y  acentuando visiblemente la burocratización del Estado. Sin embargo, Perry Anderson afirma que en la superestructura se modificaron ciertas formas de dominación aunque las relaciones sociales de producción en el ámbito rural, siguieron siendo feudales.  Para este autor, el absolutismo monárquico no actuó como una herramienta de la clase en ascenso, sino más bien como un arma de defensa del feudalismo que veía cómo de a poco se modificaban las estructuras feudales y acudió a este tipo de Estado como último recurso para mantenerse en el poder. 
Las relaciones sociales se vieron afectadas por la progresiva desaparición de las relaciones de servidumbre, amenazando el poder de los señores feudales y abriendo camino a lo que terminaría conformando el trabajo “libre” y “asalariado” a la masa campesina que se vio despojada de los medios de producción (la tierra). En esta reorganización, los aristócratas perdieron los derechos políticos pero registraron importantes avances en la propiedad. El nuevo Estado aportaría la maquinaria represiva que se encargará de detener los sublevamientos de los campesinos.
En este contexto político y social de grandes transformaciones, encontramos además el surgimiento de nuevas industrias como la del hierro, el papel y las industrias textil y minera.  El avance tecnológico más importante se registra en la aparición de la imprenta y los nuevos usos que se van descubriendo para la pólvora (usos para la guerra). Acá se puede ver entonces un doble movimiento de las clases en disputa: por un lado la aristocracia que lucha contra la pérdida de poder por la desaparición de las relaciones serviles y por otro lado una clase en ascenso que con ayuda de los avances tecnológicos registrados estaba produciendo ya un alto nivel de manufacturas.
En el plano económico se destaca la forma propia de producción que refleja la transición del feudalismo al capitalismo, el mercantilismo. Y nada mejor para el desarrollo de éste que el establecimiento del derecho romano, elevando por sobre todos los otros valores, el derecho a la propiedad privada y absoluta. Representa además la intromisión “coherente” del Estado en la economía, por un “bien mayor”.  También en lo económico encontramos, según Aldo Ferrer, que el nivel de productividad previo a la conformación del Primer Orden Económico Mundial (incorporación de América en el comercio a escala mundial/global) era bastante bajo ya que el desarrollo de las fuerzas productivas, si bien estaba en un avance lo hacía de manera muy lenta. Esto significa que podía aumentar la cantidad de productores pero no la cantidad de productos realizados por una misma persona.  Cuando el excedente comienza a destinarse para la ampliación del comercio y la reinversión en la producción, comienzan a fundarse las bases de la acumulación capitalista.
En Europa, a medida que aumentaba la productividad aumentaba también el excedente que se iría concentrando en la nobleza, los comerciantes, los empresarios y el clero. Los avances tecnológicos en cuanto a navegación se refiere (el astrolabio y la aguja magnética que posibilitará la brújula), despegan también hacia finales del siglo XV, con los portugueses a la cabeza. Esto va a permitir, cuando introduzcan a América en el plano mundial, un avance sobre los límites que tenía previamente el comercio intercontinental.
Según Ferrer, en Europa el comercio expandía las fronteras pero no provocaba un cambio radical en las formas organizativas ni en los resultados de la producción. Con la conquista de América el eje del comercio se desplaza del Mediterráneo hacia el Atlántico.
Dentro del plano de las ideas (ideológico) encontramos una expansión de las misiones evangelizadoras en África, Oriente y América y relacionándolo con el surgimiento del absolutismo monárquico, tal vez pueda comprenderse este interés imperial católico (que competía directamente con el Islam, también en expansión) por una evangelización masiva como otro resorte de salvación de un sistema que ya estaba claramente en decadencia. En este contexto aparece la revolución Copernicana, que será la base para desarrollar el pensamiento de la realización del hombre en vida y no en la eternidad, pensamiento que sustentará a todo el movimiento crítico del iluminismo. El humanismo cristiano pregonará la filosofía del aquí y ahora como síntesis del dilema anterior. Con la obra de Nicolás Maquiavelo terminó de conformarse la supremacía del poder político frente a la esfera religiosa, propia de la Edad Media. Como ocurrió con el comercio, el centro de gravedad del pensamiento se desplaza desde los monasterios hacia las ciudades, donde comenzaron a instalarse universidades y centros de investigación.
Por último, creo que lo más importante es entender que en este proceso no desaparecen todas las formas típicas del feudalismo ni se establecen desde un principio todas las formas típicas del capitalismo, sino que es un movimiento que se va modificando de manera conjunta, dejando factores residuales en algunos casos y reemplazando estructuras y superestructuras por otro, estos factores son causa y consecuencia de ellos mismos, ya que no se puede comprender el surgimiento de una sociedad capitalista sin modificaciones materiales al mismo tiempo que éstas no pueden comprenderse sin concebir un nuevo pensamiento que va desarrollándose para alentar las transformaciones materiales del modo de producción y sus interrelaciones.

      Las diferencias entre Colón y Vespucio radican en la impronta de cada uno al no ver resuelto con los respectivos viajes, el dilema del viaje oceánico desde las costas ibéricas hacia la India.
Cuando Vespucio arriba en agosto de 1501 a las costas de Brasil, inicia una exploración hacia el sur esperando encontrar el paso al océano Índico para llegar finalmente a la India y cuando llega al límite impuesto por el Tratado de Tordesillas, como no le parecía posible que la expedición se prolongara mucho más decide seguir avanzando un poco hacia el sur hasta encontrar el paso esperado. Al ver que esto no sucede, Vespucio se dispone a modificar sus hipótesis previas en vista de que los datos que le ofrecía la realidad, no coincidían en nada con sus formulaciones previas. Así es que define las tierras encontradas como un “nuevo mundo”, contrariamente a lo que había ido a confirmar.
En cambio Colón en sus viajes, cuando se encuentra con el mismo problema que había encontrado Vespucio decide reacomodar la realidad a sus hipótesis y a su sistema de creencias previo; analizando la inexistencia del paso al Océano Índico y las tierras encontradas, decide afirmar que éstas constituían el extremo oriental de Asia y en todo caso si no era Asia, las tierras eran una península adicional de Asia, lo que demuestra que Colon sostiene sus concepciones a priori por sobre la realidad concreta que él está observando. En cambio Vespucio concluye que las tierras encontradas son quizás un orbis alterius, modificando la hipótesis que él tenia sobre el mundo.
La forma en que Colón analiza la realidad y la falta de pruebas para su hipótesis, puede darse por varios motivos o causas, en principio uno de ellos puede ser el fervor religioso de Colón que le obstruye el canal de recepción de la realidad; cosa que no sucede ciertamente con Vespucio. Otra hipótesis sobre el comportamiento de Colón lo constituye el hecho de que él debía confirmar a toda costa que había llegado realmente a la India para no perder los beneficios de la Corona, o quizás su bagaje cultural le impide formarse una nueva concepción del mundo o simplemente por su testarudez y fascinación con los viajes de Marco Polo.
Ahora, sea por los motivos que sea, la mayor diferencia reside (en mi opinión) en la visión del mundo que en Colón está conformada por el pensamiento religioso y no por los datos reales y en Vespucio, si se quiere, es un poco más científico ya que no es tan cerrado como para impedir cualquier pensamiento acerca de una modificación del mundo conocido y es capaz de poner en duda ese supuesto conocimiento infinito y estático que Colón no llega a poner en cuestión, ni siquiera con sus viajes que le demostraban tanto como a Vespucio, que sus ideas no tenían una base real para seguir siendo afirmadas de tal manera, o sea, como verdad.

      Según Perry Anderson, el absolutismo español nación con la unión matrimonial de Fernando e Isabel en el año 1469, este matrimonio representa la unión de los reinos de Castilla y Aragón. O sea que España se benefició de los matrimonios interdinásticos.
Otra de las características la da el “descubrimiento” y la conquista de América, lo que supone una política extractiva de los metales preciosos, además del resto de los bienes comunes, incluyendo la colonización del territorio y la subyugación de los nativos que aportarán la producción para la potencia europea. Para el autor, España fue potencia durante todo el siglo XVI ya que con la vinculación de los Habsburgo se añadió al territorio Milán, el Franco condado y los Países Bajos además del poderío militar impuesto en Navarro, Granada y Nápoles.
A pesar de este poder visible del absolutismo monárquico, dice Anderson que este Estado estaba unificado únicamente en la persona de un monarca, pero no en las bases materiales de la sociedad ya que la aristocracia en Castilla disponía de enormes posesiones, que las ordenes militares eran más poderosas que la propia voluntad del monarca y que la pequeña-nobleza era en demasía numerosa. En Castilla la constitución era inestable, estado que se ve reflejado en las Cortes que no tenían poder para iniciar una legislatura y porque la nobleza y el clero disfrutaban de inmunidad fiscal, era una casta sostenida con un nivel nulo de la producción, que pudo sostenerse gracias al auge lanero.
Por otro lado, en Aragón sobrevivían formas de relaciones feudales serviles y de esclavitud. Además en Cataluña (Aragón) se desata una guerra civil entre monarquía y nobleza, que terminará debilitando la economía. Anderson también nos dice que cada provincia contaba con Cortes independientes. Todos estos factores combinados, muestran que era imposible tener real y concretamente un poder centralizado y absoluto.

Tanto en Castilla como en Aragón se intentó aplicar programas de reorganización destinados a revertir la situación caótica que se vivía. Por su lado Castilla decapitó las órdenes militares y prohibió las guerras privadas, realizó un reforzamiento de la justicia real, conquistó beneficios que antes eran eclesiásticos para el Estado, se dominaron las Cortes, hubo un gran aumento de las obligaciones fiscales (impuestos), y también se produjeron reformas en el Consejo Real.
Con todas estas acciones, Castilla se nacionalizó y modernizó, cosa que en Aragón no sucedió ya que lo único que se alcanzó fue un cierto estado de paz social. En este sentido, afirma Perry Anderson que los Reyes Católicos no pudieron unificar el reino, como tenían previsto y que únicamente se puede catalogar de unitaria la organización de la Inquisición que no daba ninguna tregua.

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