La
teoría del zapping expuesta por Eliseo Verón[1],
propone distintas modalidades de interrumpir la visión de una emisión, por
diferentes motivos:
- Zapping: se cambia la emisión actual para evitar las publicidades en los cortes comerciales de la misma.
- Zipping: acelerar el pasaje de un programa que el individuo ha grabado, con el fin de “saltar” los spots publicitarios.
- Flipping: Cambios de emisoras televisivas, que no están relacionados con las publicidades.
- Grazing: es una ida y vuelta constante con el fin de seguir dos o más emisiones constantemente.
Todas
estas “miradas” si bien difieren entre sí en la forma y el fin con que se
realizan, comparten una cuestión fundamental: la que convierte al espectador en
un “incorporador”, pero ya no pasivo sino más bien activo de las emisiones. Es
el televidente quien decide lo que quiere ver, cuando lo quiere ver y cómo
quiere hacerlo. El “control remoto” brinda a la audiencia una especie de
fantasía de poder elegir que es lo que incorpora a través de la “caja boba”.
Aunque tenemos en cuenta que esto no es tan así, pues existe indiscutiblemente
una monopolización de los contenidos transmitidos. A través de la incorporación
de formatos propios de videoclips a contenidos televisivos (velocidades
mayores, superposición témporo-espacial de situaciones) el espectador de hoy en
día recibe muchos estímulos juntos, diríamos “mucha forma y poco contenido”.
Hoy, no llama la atención del consumidor la cámara fija, o un mapping o paneo,
que contempla de a una las situaciones en espacio y tiempo, también con la
sobrecarga de discurso hablado, hoy el discurso pasa muchísimo más a través de
las imágenes que a través de las palabras, aunque en el área del marketing, una
de las estrategias utilizadas por las grandes marcas es la de los entimemas (En
la fórmula lógica: Si A entonces B, B entonces C, entonces A es C, se suprime
una de las proposiciones, que sin embargo pasa de manera inadvertida como por ejemplo en el slogan de Coca Cola que
dice: “Tomá lo bueno, Tomá Coca-Cola” se suprime la proposición “Coca-Cola es
buena”) y aquí es donde el espectador no tiene posibilidad alguna de elección.
Modernidad
Siglo
XVIII, Siglo de las Luces. Algunos cambios importantes en los siglos precedentes
conocidos como la Revolución Científica, desechan todos los sistemas
construidos hasta el momento en pos de un mayor y más verídico conocimiento del
mundo, como el de Copérnico (heliocentrismo) y Galileo (leyes de la caída de
los cuerpos) que conducen a una crisis de la antigua concepción del universo
centrada en dios y dan paso al desarrollo de la Modernidad, que se dio en
principio en las ciudades comerciales donde se había instalado el capitalismo.
Los nuevos descubrimientos científicos invitan a la iglesia a volver al ámbito
privado, pues con la Reforma Protestante se determina la libre interpretación
de los libros sagrados. No sin caídas se pudo desarrollar la era Moderna,
siendo ésta objeto de ataques por parte de la Iglesia Católica, con la Inquisición.
Contra
esta concepción teocéntrica, la modernidad se propone desarrollar un modelo
antropocéntrico donde el individuo y la razón son lo fundamental. Durante el
desarrollo se cuestionan las grandes autoridades religiosas, los libros
sagrados.
Descartes,
filósofo ícono de la era moderna, crea al sujeto cartesiano, tan expandido en
occidente. Sólo se existe después de pensar, no hay existencia posible sin la
razón. Y con esta fórmula propone refundar TODO el edificio del saber, porque
nunca antes se había fundado desde el conocimiento, sino desde los sistemas de
creencias. El método que utiliza Descartes es el de la duda permanente, lo que
implica una democratización del saber, ya que si todo lo sabido en realidad es
creído, cualquiera que dude podrá descubrir/redescubrir.
Mientras
en Europa Occidental se abre paso el racionalismo, en Inglaterra crece el
empirismo (el conocimiento se fundamenta en la experiencia). El movimiento
iluminista defiende una razón que se apoya en la experiencia, va de lo singular
a lo universal y va tomando a la ciencia natural como modelo de toda ciencia.
Social,
política y económicamente se desarrollan las revoluciones inglesa, francesa y
norteamericana que conforman el marco de desarrollo de la modernidad.
Uno
de los postulados principales de la modernidad es el de la utilidad del
conocimiento, enlazando el conocimiento con la idea de progreso y liberación,
por eso se le brinda especial atención a la escuela, a la educación y
especialmente al libro. (La quema de libros en la Inquisición demuestra el
fuerte valor que el movimiento ilustrado le daba a estos objetos) El iluminismo
tendrá vocación universalista, rechaza los prejuicios y tiende a identificarse
internacionalmente con otro “ilustrado” (y un tiempo después no sólo en el
plano Ilustrado: Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), 1º
Internacional, Londres, 1864). En cuestiones de religión los ilustrados son
librepensadores, lo que no quiere decir que son ateos sino más bien que
postulan la idea de una religión natural.
Hacia
el siglo XIX comienza una crítica a la modernidad. Se consolida el desarrollo
industrial y con éste se conforma definitivamente el proletariado. Todo este
siglo está marcado por el ascenso de la burguesía, clase que pacta según sus
conveniencias con la nobleza o con el proletariado (aunque se opone en su
propia identidad a ambas) construyendo su propio espacio histórico. En el plano
político este siglo oscilará entre las revoluciones burguesas y las
restauraciones monárquicas, hacia mediados del siglo se desvanece la revolución
política y el capitalismo avanza desmedidamente en el mundo entero.
Lógicamente, la restauración reacciona contra el Iluminismo. En Alemania surge
el “vlokgeist” – Ser Nacional – que
llevará a un verdadero genocidio.
Contemporáneamente
y de forma crítica al iluminismo se desarrolla el movimiento romántico, según
la concepción del romanticismo cada pueblo debe desarrollar sus propias
instituciones y formas espirituales que le son características.
Herder
– exponente del romanticismo – sostiene que cada época constituye una plenitud
en sí y que no hay progreso posible en la historia.
En
esta línea de critica al movimiento ilustrado encontramos tres grandes
pensadores – Marx, Hegel y Comte – Comte defiende una concepción utilitarista
del conocimiento, el conocimiento al servicio de la producción. Postula la
teoría del los 3 estados:
teológico, metafísico y positivo, este último no es de transición sino
definitivo la ciencia positivista es de corte inductivo, además el positivismo
toma como modelo de conocimiento el mismo que las ciencias naturales, así
estudia a la sociedad como un organismo vivo, enfermo o sano.
De
parte de Hegel, encontramos que “lo real es racional y lo racional es real”
frase que dejó de tener tanta importancia, pues se demostró con el Holocausto
Judío que no todo lo real es racional. (Aunque pensándolo desde la filosofía
propuesta por Hegel, para Alemania – para el Ser Nacional - era racional
exterminar a los usurpadores de la cultura aria, que debía ocupar el lugar que
históricamente le correspondía). Por último en Marx encontramos una concepción
donde el Socialismo Científico es un desarrollo histórico de las fuerzas
productivas, donde llegará un momento que la tensión entre éstas será tal que
el único resultado posible será la emancipación del hombre por el hombre, y le
asigna al proletariado la tarea de acelerar este proceso a través de la lucha
de clases. Hasta aquí, a grandes rasgos, las características históricas de la
Modernidad.
Posmodernidad:
Antes de definir las características históricas de
la Posmodernidad, es importante resaltar las principales diferencias que tiene
con la Modernidad. En primer lugar y como se aclaró anteriormente, la
Modernidad estuvo fuertemente marcada por un uso de la Razón al servicio del
conocimiento. También por los valores, morales y éticos (a la vez que de un
fuerte cuestionamiento de estos mismos valores ostentados por la Iglesia
Católica). Además la Modernidad siempre expuso una visión a futuro en todas las
áreas del pensamiento, por el anclaje de ideales fuertes, políticos, sociales y
culturales. Y por un interrogante, o una duda según Descartes, que siempre
llevaba al “saber”. La Posmodernidad entonces se caracterizará por el derrumbe
todas estas cuestiones en la vida cotidiana: Los valores, los ideales, los
principios, la educación y el conocimiento dejarán de ser “lugares comunes” del
pensamiento. Típica es la frase adolescente posmoderna que atina “¿Para que voy
a estudiar (conocer, saber) si no sirve de nada?”. Además la Posmodernidad se
caracteriza por una sobrevaloración de la imagen por sobre el contenido, como
se puede observar en la gran difusión de la televisión, en la impronta de las
mujeres y los hombres adultos “por ser siempre jóvenes”, sobre todo en base al
cuerpo y no a la vitalidad. La imagen, y nada más, vino a ocupar el lugar de la
Razón en todo su sentido.
Históricamente la Posmodernidad es el paralelo (o
consecuencia) cultural de la era económica postindustrial o lo que se llama
también Capitalismo Tardío. Generalmente se ubica el comienzo de la
Posmodernidad al término de la II Guerra Mundial (1950 en adelante), en los
países capitalistas mas avanzados, que se caracteriza por un enorme desarrollo
de las fuerzas productivas a través de la automatización y la cibernética, que
produjo inmensas riquezas materiales y profundas modificaciones sociales.
Sabemos que la industria automatizada precisa de mucho menos personal, pero en
cambio éste debe ser altamente capacitado, en este contexto el conocimiento es
la fuerza productiva de mayor valor. La era Posmoderna esta marcada por un
consumismo ilimitado. Para los autores de “Adolescencia, posmodernidad y
escuela secundaria” las sociedades postindustriales requieren actualización e innovación
constantes, rápidas decisiones y descentralizadas que eran incompatibles con
los regímenes fuertemente burocráticos de la URSS y los países del Este “que
habían resuelto exitosamente, en cambio, los problemas correspondientes a una
sociedad industrial hasta los años cincuenta o sesenta”.
Los autores atribuyen el fracaso de estos
regímenes a la falta de adaptación a las nuevas formas postindustriales.
Todos estos cambios económicos, propios de la era
postindustrial, no dejaron de afectar a la educación, ya que ahora se
necesitarán trabajadores que tengan una buena formación general, que les
permita adaptarse y readaptarse constantemente a las nuevas tecnologías o sea,
se precisa de una mayor calificación.
Otra consecuencia de estos cambios es la brecha
que separa a ricos y pobres, que es cada vez más grande, incluso en los países más
capitalistas y postindustriales.
En el plano de las ideas, la posmodernidad
significará le era del desencanto, el fin de las utopías y el descreimiento
total de la idea que caracterizo a la Modernidad: “Progreso”. Se propone que la
posmodernidad podría ser un momento de transición entre la Modernidad el
sistema que seguiría, y por eso es que las ideas edificadas en la Modernidad,
todas ellas, la escuela; el saber; la cultura; los valores; los ideales; las
utopías… entran en crisis. Incluso lingüísticamente se genera un cambio
estructural, las palabras acuñadas más comunes en la Posmodernidad podrían
resumirse en “reciclaje” “relax” “imagen” “consumo” “fin de la historia”.
En
las últimas décadas la escuela secundaria se ha convertido en un lugar de
concurrencia masivo, y a través de los cambios sociales que produjo la
posmodernidad, la escuela se ha quedado atascada, sin saber aggiornarse a este
nuevo paradigma que supone intereses muy distintos, en los sectores juveniles,
de aquellos de la modernidad. Ésta es la crisis actual de la escuela
secundaria, una indefinición entre modernidad y posmodernidad. El sistema
educativo que conocemos hoy está estructurado progresivamente desde arriba
hacia abajo, esto quiere decir que a través del tiempo se van a ir conformando
los diferentes niveles comenzando por la universidad en los siglos XII y XIII;
luego en los siglos XVI y XVII se van a conformar lo que hoy conocemos como
colegios secundarios; más adelante en la segunda mitad del siglo XIX se
estructuran las escuelas primarias y por último en la segunda mitad del siglo
XX se generaliza e institucionaliza lo que es el nivel inicial o pre-escolar.
Estos cambios provocaron una salida paulatina de la familia con respecto a la
educación y también supusieron una apertura masiva de ésta última al conjunto
de la sociedad. Con el desarrollo de las pedagogías modernas y de los cambios
que produjeron las revoluciones Industrial y Francesa, la escuela se va a
modificar sustancialmente.
Según Roger Gal se pueden distinguir tres
principales líneas en el pensamiento educativo moderno:
·
La
línea sensualista: Parte de la
concepción de una conciencia en blanco, revaloriza el papel de la educación en
general y cómo método mas idóneo para esta tarea, utiliza la observación
directa y la experiencia para nutrir al educando.
·
La
línea de Rousseau: Intenta significar el descubrimiento del niño y la
necesidad de estudiar a los alumnos. Planteo nuevos métodos pedagógicos y
señala que la naturaleza, los hombres y los libros son las tres fuentes de
aprendizaje e insiste en el contacto directo con ellas. Inspirado por las ideas
de Rousseau, Kant piensa que la educación no debería muy en cuanta el estado
presente de la sociedad, sino más bien un estado mejor que sea posible en el
futuro.
·
Los
enciclopedistas: Aguerridos defensores de la educación basada en la
enseñanza de las ciencias, los oficios y las técnicas y los críticos más
fuertes contra el sistema educativo de su época.
El siglo XVIII, también conocido como “El siglo de
la educación” cree en la maleabilidad del hombre a través de la educación. Esta
idea de forjar al hombre buscado será tomada por los estados nacionales
burgueses, quienes van a ir tomando el lugar de responsables de la educación de
la ciudadanía. Así la escuela pasa a tener un carácter estatal y publico,
comenzando en Francia con la Revolución y sobreviviendo a la restauración, se instala
definitivamente en el siglo XIX, con las características mencionadas
En pleno auge de las ciencias positivistas la
escuela se va delineando como una escuela secundaria profesional de tipo
técnico
Esta antinomia de las escuelas a través del
modernismo va a confluir a principios siglo XX en una historia única de una
escuela secundaria que tiende a continuar la primaria y obtener un
reconocimiento oficial de nivel secundario. En la segunda mitad del siglo XX a
raíz del crecimiento económico, la urbanización y el desarrollo tecnológico, la
educación se va a generalizar y junto con este proceso, surge la idea de la
obligatoriedad de la misma, por lo menos hasta la escuela secundaria y surge la
función de educación general, antes ocupada por el nivel primario, asignada a
lo que hoy conocemos como escuela media. De esta forma se comienza a invertir
la estructuración de la educación, pensándola ahora como una estructuración de
abajo hacia arriba.
Hacia mitades del siglo XIX, surge en la Argentina
la escuela moderna, conformada por colegios nacionales, el primero de ellos fue
el Colegio Nacional Buenos Aires en 1863, sin embargo al no tener un sistema
estructurado (a pesar de las leyes), sin objetivos concretos, modalidades ni
contenidos, la educación quedo librada al poder político de turno.
Iluminismo
y Enciclopedismo
Desde finales del siglo XVIII la escuela moderna
se convirtió en el instrumento básico para la ilustración de los hombres. Se
planteaba como abierta a todos y en casos también obligatoria. Los rasgos más
característicos de esta escuela son el libre pensamiento, la innovación
producto del desarrollo de la ciencia, especial atención a las experiencias
estéticas y el descubrimiento de normas y valor. Esta escuela intenta la
formación del espíritu y la búsqueda del saber por el saber mismo. Las
pedagogías idealistas buscaban la concientización para la emancipación. Por
otro lado las pedagogías de orientación positivista y liberal plantean una
escuela científica y tecnológica, acorde a la expansión del capitalismo. Sin
embargo, todas estas modalidades coinciden en la formación de una persona
autoconsciente, incentivando la comprensión critica de pensamientos científicos
o humanísticos socialmente significativos, se busca el desarrollo de habilidades
generales y específicas; y valor inspirados en la ética de la modernidad. La
esencia de la escuela moderna es dinámica, porque es acorde al conocimiento y a
la sociedad que se actualiza y avanza constantemente. Sin embargo esta
actualización constante o siempre tuvo lugar y la escuela inspirada en la obra
de los enciclopedistas derivó casi siempre en un “enciclopedismo” centrado en
el libro como única fuente de conocimiento, donde se buscó un saber de memoria,
nominal y no de procesos, ni comprensión de los mismos, en fin un conocimiento
superficial sin ningún conocimiento socialmente significativo. Así, la escuela
enciclopédica se alejo de la sociedad, se volvió tradicionalista y
conservadora, perdiendo su legitimidad como autoridad socialmente aceptada.
Actualmente en nuestro país no hay un solo tipo de
escuela: Privadas, publicas, laicas, religiosas, nacionales, provinciales,
bachilleratos, comerciales, técnicas, para distintos sectores de la sociedad.
La escuela como jardín de infantes, recurre a la
técnica de regresión para posibilitar el aprendizaje y combatir el aburrimiento
extremo de los alumnos de la escuela secundaria. Así se fomenta el aprendizaje
sin esfuerzo, desaparecen las técnicas de estudio y la escuela se convierte en
una “guardería para adolescentes”. Este tipo de escuela no dejó de afectar al
rol docente, que muchas veces se ponen en sintonía con esta escuela-guardería,
aunque también podemos encontrar aquellos docentes que se vuelcan a un
aprendizaje más cognoscitivo.
En el aprendizaje socio-afectivo – propio de la
posmodernidad – se deja de lado el aprendizaje cognoscitivo, dando mayor
importancia a cuestiones actitudinales que no son correctas ni representan ningún beneficio en pos del saber
del educando, como por ejemplo el hecho de no reprender al alumno si este se
copia en un examen. Lo mas importante es incentivar la relación docente-alumno
como si el docente fuera un “mimador” y no una persona con un saber a la que el
alumno debe aspirar. Para hacer divertida y fácil la enseñanza, los docentes
recurren a materiales audiovisuales, que no implican ningún esfuerzo para su
comprensión, no se interesa tampoco en silenciar el ruido que no permite la
escucha reciproca. La escuela es mas una sustitución de la familia que una
institución educativa.
Personalmente, en mi experiencia la escuela
secundaria que he atravesado no significó el aprendizaje sino hasta mucho
después, cuando me di cuenta que realmente había incorporado muchos saberes que
la mayoría del resto de los chicos (Por ej. CBC-UBA) no tenían, que podía leer
un texto y comprenderlo correctamente, y que tenia un interés por el saber, sin
embargo no atribuyo esto solo a la escuela secundaria sino mas bien a la
dinámica familiar en la que crecí pues mis intereses los satisfacía mayoritariamente
en mi casa y no en la escuela (De hecho, me escapa de la clase de lengua y
literatura para ir a leer a la biblioteca algo de mi interés). Igualmente, el
transcurso de la secundaria fue mas un tramite para poder desarrollarme en las
áreas de conocimiento que mas interesaban que otra cosa. Así también hubo
docentes que me dejaron valores significativos, como aquellos a los que preferí
olvidar por su poca vocación hacia la educación.
La ficha de violencia es una descripción
sobre las consecuencias sociales de la posmodernidad y todo lo que ésta
significa: pérdida de valores, poca contención social y afectiva, impedimentos
para el desarrollo del adolescente, falta de motivaciones. Se relaciona la
violencia con el fracaso de la palabra (Movimientos como el del Mayo Francés
estuvieron caracterizado por la toma de la palabra, “Las paredes hablan”). La
diferencia con la violencia de hoy en día es que aquellos no pretendían
eliminar al Otro solamente desautorizar su palabra, actualmente la violencia es
para adentro (embarazo adolescente, drogas) como para afuera (sobre el cuerpo
del otro, las bandas). Aunque cada banda tiene su líder, hoy nada es sagrado y
todo se puede destruir, sin ningún fin… Propio de la posmodernidad que rechaza
tajantemente la idea de progreso y de futuro porque ¿Qué importa destruir/me si
no hay mañana? No existen límites, ni siquiera el del Otro (otro cuerpo, otra
forma de pensar, de vestir, de hablar, de actuar) Evidentemente, esto implica
un problema en la identidad, porque si no se reconoce lo Otro como diferente,
distinto e igual, como un par… la identificación queda librada a la suerte y no
a la oposición o identificación con el otro. En el ámbito educativo sucede lo
mismo, no hay autoridad posible, porque nada sirve; incluso se ven padres que
golpean a los docentes por reprobar a sus hijos, cuando anteriormente los
padres solían reprenderlos a ellos y trabajar de manera conjunta con el cuerpo
docente, por eso es que la escuela de hoy debió mutar y adoptar un tipo de
aprendizaje socio-afectivo.
[1] Licenciado en Filosofía de la UBA, una beca
externa del CONICET lo llevó al Laboratorio de Antropología Social del Collège
de France, con Claude Lévi-Strauss. De regreso a la Argentina, fue
profesor del Departamento de Sociología de la UBA y dirigió el Centro
de Investigaciones Sociales del Instituto Di Tella. En 1970 obtuvo la beca
Guggenheim, antes de radicarse en Francia, donde vivió veinticuatro años. En
1985 obtuvo su diploma de Doctor de Estado en la Universidad de Paris
VIII, donde fue profesor y dirigió el Departamento de Ciencias de la
Información y de la Comunicación entre 1992 y 1995, año en que
regresó definitivamente a la Argentina. Ha dictado seminarios en
numerosas universidades de América Latina, Europa y Estados Unidos y publicado
unos veinte libros. Es profesor plenario de la Universidad de San
Andrés, donde dirige la licenciatura en Comunicación y la Maestría en
periodismo.
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