jueves, 13 de diciembre de 2012

Psicología y cultura del desarrollo: Modernidad y Posmodernidad.


La teoría del zapping expuesta por Eliseo Verón[1], propone distintas modalidades de interrumpir la visión de una emisión, por diferentes motivos:
  • Zapping: se cambia la emisión actual para evitar las publicidades en los cortes comerciales de la misma.
  • Zipping: acelerar el pasaje de un programa que el individuo ha grabado, con el fin de “saltar” los spots publicitarios.
  • Flipping: Cambios de emisoras televisivas, que no están relacionados con las publicidades.
  • Grazing: es una ida y vuelta constante con el fin de seguir dos o más emisiones constantemente.

Todas estas “miradas” si bien difieren entre sí en la forma y el fin con que se realizan, comparten una cuestión fundamental: la que convierte al espectador en un “incorporador”, pero ya no pasivo sino más bien activo de las emisiones. Es el televidente quien decide lo que quiere ver, cuando lo quiere ver y cómo quiere hacerlo. El “control remoto” brinda a la audiencia una especie de fantasía de poder elegir que es lo que incorpora a través de la “caja boba”. Aunque tenemos en cuenta que esto no es tan así, pues existe indiscutiblemente una monopolización de los contenidos transmitidos. A través de la incorporación de formatos propios de videoclips a contenidos televisivos (velocidades mayores, superposición témporo-espacial de situaciones) el espectador de hoy en día recibe muchos estímulos juntos, diríamos “mucha forma y poco contenido”. Hoy, no llama la atención del consumidor la cámara fija, o un mapping o paneo, que contempla de a una las situaciones en espacio y tiempo, también con la sobrecarga de discurso hablado, hoy el discurso pasa muchísimo más a través de las imágenes que a través de las palabras, aunque en el área del marketing, una de las estrategias utilizadas por las grandes marcas es la de los entimemas (En la fórmula lógica: Si A entonces B, B entonces C, entonces A es C, se suprime una de las proposiciones, que sin embargo pasa de manera inadvertida como  por ejemplo en el slogan de Coca Cola que dice: “Tomá lo bueno, Tomá Coca-Cola” se suprime la proposición “Coca-Cola es buena”) y aquí es donde el espectador no tiene posibilidad alguna de elección.
    


Modernidad

Siglo XVIII, Siglo de las Luces. Algunos cambios importantes en los siglos precedentes conocidos como la Revolución Científica, desechan todos los sistemas construidos hasta el momento en pos de un mayor y más verídico conocimiento del mundo, como el de Copérnico (heliocentrismo) y Galileo (leyes de la caída de los cuerpos) que conducen a una crisis de la antigua concepción del universo centrada en dios y dan paso al desarrollo de la Modernidad, que se dio en principio en las ciudades comerciales donde se había instalado el capitalismo. Los nuevos descubrimientos científicos invitan a la iglesia a volver al ámbito privado, pues con la Reforma Protestante se determina la libre interpretación de los libros sagrados. No sin caídas se pudo desarrollar la era Moderna, siendo ésta objeto de ataques por parte de la Iglesia Católica, con la Inquisición.
Contra esta concepción teocéntrica, la modernidad se propone desarrollar un modelo antropocéntrico donde el individuo y la razón son lo fundamental. Durante el desarrollo se cuestionan las grandes autoridades religiosas, los libros sagrados.
Descartes, filósofo ícono de la era moderna, crea al sujeto cartesiano, tan expandido en occidente. Sólo se existe después de pensar, no hay existencia posible sin la razón. Y con esta fórmula propone refundar TODO el edificio del saber, porque nunca antes se había fundado desde el conocimiento, sino desde los sistemas de creencias. El método que utiliza Descartes es el de la duda permanente, lo que implica una democratización del saber, ya que si todo lo sabido en realidad es creído, cualquiera que dude podrá descubrir/redescubrir.
Mientras en Europa Occidental se abre paso el racionalismo, en Inglaterra crece el empirismo (el conocimiento se fundamenta en la experiencia). El movimiento iluminista defiende una razón que se apoya en la experiencia, va de lo singular a lo universal y va tomando a la ciencia natural como modelo de toda ciencia.
Social, política y económicamente se desarrollan las revoluciones inglesa, francesa y norteamericana que conforman el marco de desarrollo de la modernidad.
Uno de los postulados principales de la modernidad es el de la utilidad del conocimiento, enlazando el conocimiento con la idea de progreso y liberación, por eso se le brinda especial atención a la escuela, a la educación y especialmente al libro. (La quema de libros en la Inquisición demuestra el fuerte valor que el movimiento ilustrado le daba a estos objetos) El iluminismo tendrá vocación universalista, rechaza los prejuicios y tiende a identificarse internacionalmente con otro “ilustrado” (y un tiempo después no sólo en el plano Ilustrado: Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), 1º Internacional, Londres, 1864). En cuestiones de religión los ilustrados son librepensadores, lo que no quiere decir que son ateos sino más bien que postulan la idea de una religión natural.
Hacia el siglo XIX comienza una crítica a la modernidad. Se consolida el desarrollo industrial y con éste se conforma definitivamente el proletariado. Todo este siglo está marcado por el ascenso de la burguesía, clase que pacta según sus conveniencias con la nobleza o con el proletariado (aunque se opone en su propia identidad a ambas) construyendo su propio espacio histórico. En el plano político este siglo oscilará entre las revoluciones burguesas y las restauraciones monárquicas, hacia mediados del siglo se desvanece la revolución política y el capitalismo avanza desmedidamente en el mundo entero. Lógicamente, la restauración reacciona contra el Iluminismo. En Alemania surge el “vlokgeist” – Ser Nacional – que llevará a un verdadero genocidio.
Contemporáneamente y de forma crítica al iluminismo se desarrolla el movimiento romántico, según la concepción del romanticismo cada pueblo debe desarrollar sus propias instituciones y formas espirituales que le son características.
Herder – exponente del romanticismo – sostiene que cada época constituye una plenitud en sí y que no hay progreso posible en la historia.
En esta línea de critica al movimiento ilustrado encontramos tres grandes pensadores – Marx, Hegel y Comte – Comte defiende una concepción utilitarista del conocimiento, el conocimiento al servicio de la producción. Postula la teoría del los 3 estados: teológico, metafísico y positivo, este último no es de transición sino definitivo la ciencia positivista es de corte inductivo, además el positivismo toma como modelo de conocimiento el mismo que las ciencias naturales, así estudia a la sociedad como un organismo vivo, enfermo o sano.
De parte de Hegel, encontramos que “lo real es racional y lo racional es real” frase que dejó de tener tanta importancia, pues se demostró con el Holocausto Judío que no todo lo real es racional. (Aunque pensándolo desde la filosofía propuesta por Hegel, para Alemania – para el Ser Nacional - era racional exterminar a los usurpadores de la cultura aria, que debía ocupar el lugar que históricamente le correspondía). Por último en Marx encontramos una concepción donde el Socialismo Científico es un desarrollo histórico de las fuerzas productivas, donde llegará un momento que la tensión entre éstas será tal que el único resultado posible será la emancipación del hombre por el hombre, y le asigna al proletariado la tarea de acelerar este proceso a través de la lucha de clases. Hasta aquí, a grandes rasgos, las características históricas de la Modernidad.

Posmodernidad:

Antes de definir las características históricas de la Posmodernidad, es importante resaltar las principales diferencias que tiene con la Modernidad. En primer lugar y como se aclaró anteriormente, la Modernidad estuvo fuertemente marcada por un uso de la Razón al servicio del conocimiento. También por los valores, morales y éticos (a la vez que de un fuerte cuestionamiento de estos mismos valores ostentados por la Iglesia Católica). Además la Modernidad siempre expuso una visión a futuro en todas las áreas del pensamiento, por el anclaje de ideales fuertes, políticos, sociales y culturales. Y por un interrogante, o una duda según Descartes, que siempre llevaba al “saber”. La Posmodernidad entonces se caracterizará por el derrumbe todas estas cuestiones en la vida cotidiana: Los valores, los ideales, los principios, la educación y el conocimiento dejarán de ser “lugares comunes” del pensamiento. Típica es la frase adolescente posmoderna que atina “¿Para que voy a estudiar (conocer, saber) si no sirve de nada?”. Además la Posmodernidad se caracteriza por una sobrevaloración de la imagen por sobre el contenido, como se puede observar en la gran difusión de la televisión, en la impronta de las mujeres y los hombres adultos “por ser siempre jóvenes”, sobre todo en base al cuerpo y no a la vitalidad. La imagen, y nada más, vino a ocupar el lugar de la Razón en todo su sentido.

Históricamente la Posmodernidad es el paralelo (o consecuencia) cultural de la era económica postindustrial o lo que se llama también Capitalismo Tardío. Generalmente se ubica el comienzo de la Posmodernidad al término de la II Guerra Mundial (1950 en adelante), en los países capitalistas mas avanzados, que se caracteriza por un enorme desarrollo de las fuerzas productivas a través de la automatización y la cibernética, que produjo inmensas riquezas materiales y profundas modificaciones sociales. Sabemos que la industria automatizada precisa de mucho menos personal, pero en cambio éste debe ser altamente capacitado, en este contexto el conocimiento es la fuerza productiva de mayor valor. La era Posmoderna esta marcada por un consumismo ilimitado. Para los autores de “Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria” las sociedades postindustriales requieren actualización e innovación constantes, rápidas decisiones y descentralizadas que eran incompatibles con los regímenes fuertemente burocráticos de la URSS y los países del Este “que habían resuelto exitosamente, en cambio, los problemas correspondientes a una sociedad industrial hasta los años cincuenta o sesenta”.
Los autores atribuyen el fracaso de estos regímenes a la falta de adaptación a las nuevas formas postindustriales.
Todos estos cambios económicos, propios de la era postindustrial, no dejaron de afectar a la educación, ya que ahora se necesitarán trabajadores que tengan una buena formación general, que les permita adaptarse y readaptarse constantemente a las nuevas tecnologías o sea, se precisa de una mayor calificación.
Otra consecuencia de estos cambios es la brecha que separa a ricos y pobres, que es cada vez más grande, incluso en los países más capitalistas y postindustriales.
En el plano de las ideas, la posmodernidad significará le era del desencanto, el fin de las utopías y el descreimiento total de la idea que caracterizo a la Modernidad: “Progreso”. Se propone que la posmodernidad podría ser un momento de transición entre la Modernidad el sistema que seguiría, y por eso es que las ideas edificadas en la Modernidad, todas ellas, la escuela; el saber; la cultura; los valores; los ideales; las utopías… entran en crisis. Incluso lingüísticamente se genera un cambio estructural, las palabras acuñadas más comunes en la Posmodernidad podrían resumirse en “reciclaje” “relax” “imagen” “consumo” “fin de la historia”.

En las últimas décadas la escuela secundaria se ha convertido en un lugar de concurrencia masivo, y a través de los cambios sociales que produjo la posmodernidad, la escuela se ha quedado atascada, sin saber aggiornarse a este nuevo paradigma que supone intereses muy distintos, en los sectores juveniles, de aquellos de la modernidad. Ésta es la crisis actual de la escuela secundaria, una indefinición entre modernidad y posmodernidad. El sistema educativo que conocemos hoy está estructurado progresivamente desde arriba hacia abajo, esto quiere decir que a través del tiempo se van a ir conformando los diferentes niveles comenzando por la universidad en los siglos XII y XIII; luego en los siglos XVI y XVII se van a conformar lo que hoy conocemos como colegios secundarios; más adelante en la segunda mitad del siglo XIX se estructuran las escuelas primarias y por último en la segunda mitad del siglo XX se generaliza e institucionaliza lo que es el nivel inicial o pre-escolar. Estos cambios provocaron una salida paulatina de la familia con respecto a la educación y también supusieron una apertura masiva de ésta última al conjunto de la sociedad. Con el desarrollo de las pedagogías modernas y de los cambios que produjeron las revoluciones Industrial y Francesa, la escuela se va a modificar sustancialmente.
Según Roger Gal se pueden distinguir tres principales líneas en el pensamiento educativo moderno:
·         La línea sensualista:  Parte de la concepción de una conciencia en blanco, revaloriza el papel de la educación en general y cómo método mas idóneo para esta tarea, utiliza la observación directa y la experiencia para nutrir al educando.
·         La línea de Rousseau: Intenta significar el descubrimiento del niño y la necesidad de estudiar a los alumnos. Planteo nuevos métodos pedagógicos y señala que la naturaleza, los hombres y los libros son las tres fuentes de aprendizaje e insiste en el contacto directo con ellas. Inspirado por las ideas de Rousseau, Kant piensa que la educación no debería muy en cuanta el estado presente de la sociedad, sino más bien un estado mejor que sea posible en el futuro.
·         Los enciclopedistas: Aguerridos defensores de la educación basada en la enseñanza de las ciencias, los oficios y las técnicas y los críticos más fuertes contra el sistema educativo de su época.
El siglo XVIII, también conocido como “El siglo de la educación” cree en la maleabilidad del hombre a través de la educación. Esta idea de forjar al hombre buscado será tomada por los estados nacionales burgueses, quienes van a ir tomando el lugar de responsables de la educación de la ciudadanía. Así la escuela pasa a tener un carácter estatal y publico, comenzando en Francia con la Revolución y sobreviviendo a la restauración, se instala definitivamente en el siglo XIX, con las características mencionadas
En pleno auge de las ciencias positivistas la escuela se va delineando como una escuela secundaria profesional de tipo técnico
Esta antinomia de las escuelas a través del modernismo va a confluir a principios siglo XX en una historia única de una escuela secundaria que tiende a continuar la primaria y obtener un reconocimiento oficial de nivel secundario. En la segunda mitad del siglo XX a raíz del crecimiento económico, la urbanización y el desarrollo tecnológico, la educación se va a generalizar y junto con este proceso, surge la idea de la obligatoriedad de la misma, por lo menos hasta la escuela secundaria y surge la función de educación general, antes ocupada por el nivel primario, asignada a lo que hoy conocemos como escuela media. De esta forma se comienza a invertir la estructuración de la educación, pensándola ahora como una estructuración de abajo hacia arriba.
Hacia mitades del siglo XIX, surge en la Argentina la escuela moderna, conformada por colegios nacionales, el primero de ellos fue el Colegio Nacional Buenos Aires en 1863, sin embargo al no tener un sistema estructurado (a pesar de las leyes), sin objetivos concretos, modalidades ni contenidos, la educación quedo librada al poder político de turno. 

Iluminismo y Enciclopedismo

Desde finales del siglo XVIII la escuela moderna se convirtió en el instrumento básico para la ilustración de los hombres. Se planteaba como abierta a todos y en casos también obligatoria. Los rasgos más característicos de esta escuela son el libre pensamiento, la innovación producto del desarrollo de la ciencia, especial atención a las experiencias estéticas y el descubrimiento de normas y valor. Esta escuela intenta la formación del espíritu y la búsqueda del saber por el saber mismo. Las pedagogías idealistas buscaban la concientización para la emancipación. Por otro lado las pedagogías de orientación positivista y liberal plantean una escuela científica y tecnológica, acorde a la expansión del capitalismo. Sin embargo, todas estas modalidades coinciden en la formación de una persona autoconsciente, incentivando la comprensión critica de pensamientos científicos o humanísticos socialmente significativos, se busca el desarrollo de habilidades generales y específicas; y valor inspirados en la ética de la modernidad. La esencia de la escuela moderna es dinámica, porque es acorde al conocimiento y a la sociedad que se actualiza y avanza constantemente. Sin embargo esta actualización constante o siempre tuvo lugar y la escuela inspirada en la obra de los enciclopedistas derivó casi siempre en un “enciclopedismo” centrado en el libro como única fuente de conocimiento, donde se buscó un saber de memoria, nominal y no de procesos, ni comprensión de los mismos, en fin un conocimiento superficial sin ningún conocimiento socialmente significativo. Así, la escuela enciclopédica se alejo de la sociedad, se volvió tradicionalista y conservadora, perdiendo su legitimidad como autoridad socialmente aceptada.
Actualmente en nuestro país no hay un solo tipo de escuela: Privadas, publicas, laicas, religiosas, nacionales, provinciales, bachilleratos, comerciales, técnicas, para distintos sectores de la sociedad.
La escuela como jardín de infantes, recurre a la técnica de regresión para posibilitar el aprendizaje y combatir el aburrimiento extremo de los alumnos de la escuela secundaria. Así se fomenta el aprendizaje sin esfuerzo, desaparecen las técnicas de estudio y la escuela se convierte en una “guardería para adolescentes”. Este tipo de escuela no dejó de afectar al rol docente, que muchas veces se ponen en sintonía con esta escuela-guardería, aunque también podemos encontrar aquellos docentes que se vuelcan a un aprendizaje más cognoscitivo.
En el aprendizaje socio-afectivo – propio de la posmodernidad – se deja de lado el aprendizaje cognoscitivo, dando mayor importancia a cuestiones actitudinales que no son correctas ni  representan ningún beneficio en pos del saber del educando, como por ejemplo el hecho de no reprender al alumno si este se copia en un examen. Lo mas importante es incentivar la relación docente-alumno como si el docente fuera un “mimador” y no una persona con un saber a la que el alumno debe aspirar. Para hacer divertida y fácil la enseñanza, los docentes recurren a materiales audiovisuales, que no implican ningún esfuerzo para su comprensión, no se interesa tampoco en silenciar el ruido que no permite la escucha reciproca. La escuela es mas una sustitución de la familia que una institución educativa.
Personalmente, en mi experiencia la escuela secundaria que he atravesado no significó el aprendizaje sino hasta mucho después, cuando me di cuenta que realmente había incorporado muchos saberes que la mayoría del resto de los chicos (Por ej. CBC-UBA) no tenían, que podía leer un texto y comprenderlo correctamente, y que tenia un interés por el saber, sin embargo no atribuyo esto solo a la escuela secundaria sino mas bien a la dinámica familiar en la que crecí pues mis intereses los satisfacía mayoritariamente en mi casa y no en la escuela (De hecho, me escapa de la clase de lengua y literatura para ir a leer a la biblioteca algo de mi interés). Igualmente, el transcurso de la secundaria fue mas un tramite para poder desarrollarme en las áreas de conocimiento que mas interesaban que otra cosa. Así también hubo docentes que me dejaron valores significativos, como aquellos a los que preferí olvidar por su poca vocación hacia la educación.

La ficha de violencia es una descripción sobre las consecuencias sociales de la posmodernidad y todo lo que ésta significa: pérdida de valores, poca contención social y afectiva, impedimentos para el desarrollo del adolescente, falta de motivaciones. Se relaciona la violencia con el fracaso de la palabra (Movimientos como el del Mayo Francés estuvieron caracterizado por la toma de la palabra, “Las paredes hablan”). La diferencia con la violencia de hoy en día es que aquellos no pretendían eliminar al Otro solamente desautorizar su palabra, actualmente la violencia es para adentro (embarazo adolescente, drogas) como para afuera (sobre el cuerpo del otro, las bandas). Aunque cada banda tiene su líder, hoy nada es sagrado y todo se puede destruir, sin ningún fin… Propio de la posmodernidad que rechaza tajantemente la idea de progreso y de futuro porque ¿Qué importa destruir/me si no hay mañana? No existen límites, ni siquiera el del Otro (otro cuerpo, otra forma de pensar, de vestir, de hablar, de actuar) Evidentemente, esto implica un problema en la identidad, porque si no se reconoce lo Otro como diferente, distinto e igual, como un par… la identificación queda librada a la suerte y no a la oposición o identificación con el otro. En el ámbito educativo sucede lo mismo, no hay autoridad posible, porque nada sirve; incluso se ven padres que golpean a los docentes por reprobar a sus hijos, cuando anteriormente los padres solían reprenderlos a ellos y trabajar de manera conjunta con el cuerpo docente, por eso es que la escuela de hoy debió mutar y adoptar un tipo de aprendizaje socio-afectivo.


[1] Licenciado en Filosofía de la UBA, una beca externa del CONICET lo llevó al Laboratorio de Antropología Social del Collège de France, con Claude Lévi-Strauss. De regreso a la Argentina, fue profesor del Departamento de Sociología de la UBA y dirigió el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Di Tella. En 1970 obtuvo la beca Guggenheim, antes de radicarse en Francia, donde vivió veinticuatro años. En 1985 obtuvo su diploma de Doctor de Estado en la Universidad de Paris VIII, donde fue profesor y dirigió el Departamento de Ciencias de la Información y de la Comunicación entre 1992 y 1995, año en que regresó definitivamente a la Argentina. Ha dictado seminarios en numerosas universidades de América Latina, Europa y Estados Unidos y publicado unos veinte libros. Es profesor plenario de la Universidad de San Andrés, donde dirige la licenciatura en Comunicación y la Maestría en periodismo.


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