Según René Grousset, Asia se divide desde el punto de vista climático en dos zonas que
contrastan entre sí: por una parte, en las cuencas sin desagüe del centro, una
zona seca destinada a saharizarse; por otra parte, en las tierras influidas por
el océano Índico, desde el mar de Omán hasta el mar de China, un régimen
tropical con las lluvias de Monzón (Historia de Asia; Capitulo 1; Pág. 12).
A partir de esta descripción es posible afirmar entonces que debido a la
creciente desertización de Asia Central, la población debía ser necesariamente
nómada, ya que las condiciones climáticas impedían la reproducción de los
sistemas que posibilitaban la sedentarización de las comunidades (dominio
agrícola y ganadero). Esta desertización, sumado a las crecientes riquezas de
Asia Sedentaria produjo que las poblaciones nómadas se extendieran hasta la
misma, creando un mestizaje de las civilizaciones constituidas en Asia
Anterior, India y China con las comunidades nómadas, otorgando una unidad a la
historia de Asia.
Templo de Luxor
Luxor está edificada sobre las ruinas
de Tebas, que fue la capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto en el 2050
ac. Se la llamó “La Ciudad de las Cien Puertas” por la cantidad de Templos que
tuvo en la antigüedad. También se conoce como “La Ciudad de los Palacios”.
El Templo de Luxor se comenzó a
construir en el año 1400 AC. Se erige
como uno de los monumentos más impresionantes del Antiguo Egipto y está
dedicado al Dios Amón, dios de los muertos. Este Templo fue diseñado para
conciliar el lado humano del faraón con el atributo divino de su persona.
Construido durante el Imperio Nuevo,
posee 260 metros de longitud y la estructura base es obra de los más prósperos
faraones: Amenhotep III y Ramses II.
El gran Pilono relata la Batalla de
Qadesh, una guerra cruel librada en territorio sirio entre egipcios e hititas,
esta batalla se encuentra representada en
la entrada al Templo; en sus imágenes se glorifica el valor del faraón en la
batalla.
Frente al Pilono se encontraban
antiguamente 2 Obeliscos, pero en la
actualidad sólo puede verse uno de ellos, ya que el otro se encuentra en la plaza de París, regalado
en 1833 por el Gobernador Mohamed Alí, fundador del Egipto Moderno. El que se
encuentra frente al Pilono mide aproximadamente 25 metros de altura y está
decorado con una escena que muestra a Ramsés II adorando a Amón, también se
pueden ver algunos jeroglíficos de alabanza a las construcciones y proezas del
faraón.
En la entrada del Templo están las
famosas Estatuas de RAMSÉS II, decoradas con imágenes de los prisioneros que
representan los 9 pueblos conquistados por Egipto. Nefertari, (esposa de Ramsés
II) aparece al lado de cada trono, lo que muestra el papel de la mujer en
general y de Nefertari en particular.
Su interior es un inmenso museo a
cielo abierto, con enormes columnas, Patio Peristilo, Sala Hipóstila de la que
se accede al Vestíbulo y Sala de Ofrendas.
Su significado de expresión es el de una
obra faraónica: el esfuerzo de miles de esclavos. Pese a su magnitud estuvo
oculto por la arena del desierto durante siglos.
En 1885 los servicios de antigüedades
egipcias lo desenterraron y descubrieron un detalle importante: el Templo no
miraba hacia el Nilo sino hacia el árido desierto, justo donde se encuentra el
templo de Karnak.
El templo de Luxor está unido al
templo de Karnak por una avenida flanqueada por esfinges.
Templo
de Karnak
Este Templo es considerado uno de los
santuarios más grandes de la historia. Durante siglos fue el lugar más
influyente como centro religioso egipcio. Allí se pueden encontrar restos de
todos los períodos: Desde el Imperio Medio hasta el reinado del faraón Psamético,
quien fue el reunificador de Egipto y vencedor de los asirios y los
nubios en el siglo VII ac.
Se encargaron de su construcción y
ampliación más de 30 faraones. En la dinastía XIX estuvieron trabajando en el
templo unos 80.000 hombres. Ocupaba un lugar 25 hectáreas y antiguamente estaba
unido al templo de Luxor por la Avenida
de las Esfinges (con cabeza de carnero).
Se destacan las estatuas de Ramsés II
que se alzan ante la entrada de la Sala Hipóstila, la más grande del mundo.
Un inmenso bosque de 130 columnas
gigantes de 25 metros de altura con capiteles en forma de papiros que aún
conservan sus inscripciones y restos de pinturas originales.
Uno de los lugares más destacados es
el Lago Sagrado, donde los sacerdotes se purificaban antes de iniciar las ceremonias que se organizaban
cada día.
El complejo de Karnak, morada de faraones, fue el mayor lugar de
peregrinación y adoración a los dioses del mundo antiguo.
Religión y política
Tal vez para poder relacionar política
y religión, es necesario comenzar diferenciando la religión propiamente dicha
de los cultos a las divinidades.
La
religión es principalmente dogmática, se basa en un sistema de creencias que
posee cierta armonía respecto de una concepción de la divinidad en la cual se
deposita la creencia; en cambio el culto se apoya sobre una adoración de hecho de las divinidades.
En la antigua religión egipcia la base
no era la creencia, sino por el contrario el culto de hecho, particularmente el culto local y lo que hoy en día
denominamos como dogma quedaba relegado a una interpretación privada que
variaba según el lugar, el medio o incluso el mismo individuo que sostenía
aquella creencia. En esta época el culto era una de las instituciones del
Estado que tenía como único legislador y regulador al rey; éste a su vez debía
garantizar a través de todo el Valle del Nilo templos para todas las
divinidades legítimas de los distintos territorios. El rey era el encargado de
fomentar el culto.
A través de distintas pruebas
encontradas puede verse como el monoteísmo ha sido desarrollado en las clases más
altas del Antiguo Egipto, mas para los relegados la religión precisa de un
estudio a través de los cultos (contradictorios). En Egipto, los dioses locales
eran adorados como Dios Supremo; los autores de “Historia de Egipto”, Drioton y
Vandier, suponen que esta costumbre local fue la que dio paso al pontificado
universal y único del faraón (Pág 53) que podría denominarse como un poder
político sobre la religión, tanto como la regulación de la misma descrita más
arriba.
En su ocaso la religión egipcia admite
divinizaciones de personajes sabios y famosos, como por ejemplo Imhotep, quien
fue arquitecto y médico del rey Djeser ( Drioton y Vandier, Historia de Egipto,
pág. 63)
La religión popular, diferenciada
siempre de la oficial, admite divinidades que esta última no adquiere, como por
ejemplo las divinidades a animales sagrados. Esta costumbre marca, claramente,
una diferenciación política y social a través de la religión. Al mismo tiempo
debe considerarse también que la religión egipcia no ofrece dioses maléficos, pero
sí se pueden encontrar rivalidades entre dioses por un proceso de transferencia
que se da dentro de situaciones políticas concretas: el dios de los enemigos se
convierte fácilmente en el dios enemigo (pág. 64)
En
la página 65 del libro Historia de Egipto, los autores sostienen que “En un
Egipto dividido aún en pequeños estados (…) las tríadas habían podido realizar
este intento (coordinar la creación del mundo bajo un dios supremo y realizar
una jerarquización de las divinidades[1])
en el interior de los nomos pero, siguiendo el sistema de conquista que al
parecer prevaleció en Egipto prehistórico, a medida que un mismo jefe comenzaba
a asumir en su persona los poderes políticos y religiosos de un gran número de
nomos, se hizo sentir la necesidad de agrupar a los dioses (…) bajo la
hegemonía del dios protector del príncipe y elaborar síntesis mas extensas”
Está
unificación supuso la vía del sincretismo para la subsistencia de las
divinidades locales, que tuvieron que enlazarse al dios supremo Re para
mantener su propio rango supremo, así quedaron conformadas (y transformadas) las
nuevas divinidades: Amón-Re; Montu-Re; Sebek-Re y Khnum-Re.
Políticamente,
el derecho del monarca estaba fundado en su naturaleza divina, transmitida por
la sangre; de hecho en las primeras dinastías la divinidad del rey solo se
afirmaba por su descendencia de Horus. El rey era entronizado en el cargo de
Horus y como era de sangre divina se convertía inmediatamente en una réplica de
Horus. Esta descendencia o naturaleza divina, fue un elemento fundante en la
legitimidad de la monarquía egipcia. Luego de la entronización el rey era, dios
entre los hombres, encargado de administrar la justicia suprema de Re.
El
clero se dividía esencialmente en dos sectores, aquellos encargados de las
necesidades materiales y los “esclavos del dios” dedicados a las funciones
específicamente sagradas.
Hasta
aquí la malla de relaciones entre religión y política pueden sintetizarse de la
siguiente manera:
Culto à Institución del Estado
Rey à Único regulador del culto,
dios entre los hombres.
Desarrollo de la religión à Diferencias según sectores
(Gobernantes/pueblo)
Sincretismo religioso à Subsistencia, unificación bajo la
figura del rey
Legitimidad del rey à Por naturaleza divina.
Justicia divina à Aplicada por el Rey, únicamente.
Clero à
Administración
de lo material tanto como de lo espiritual.
Tratando de hacer una analogía
con el estructuralismo de Ferdinand de Saussure, diremos entonces que religión
y política son para la construcción de poder lo que significado y significante
son para el signo: Elementos inseparables, a veces opuestos, pero siempre
complementarios. No podría comprenderse jamás la vida política de un pueblo sin
entender primero su sistema básico de creencias, allí reside la principal
conexión entre estas dos actividades que desde el antiguo Egipto marcaron un
rumbo para el desarrollo cultural, social, político y económico de sus
sociedades.
[1] Nota de la
redacción.
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