jueves, 13 de diciembre de 2012

Asia: relieve y población. Historia del Antiguo Egipto.


Según René Grousset, Asia se divide desde el punto de vista climático en dos zonas que contrastan entre sí: por una parte, en las cuencas sin desagüe del centro, una zona seca destinada a saharizarse; por otra parte, en las tierras influidas por el océano Índico, desde el mar de Omán hasta el mar de China, un régimen tropical con las lluvias de Monzón (Historia de Asia; Capitulo 1; Pág. 12). A partir de esta descripción es posible afirmar entonces que debido a la creciente desertización de Asia Central, la población debía ser necesariamente nómada, ya que las condiciones climáticas impedían la reproducción de los sistemas que posibilitaban la sedentarización de las comunidades (dominio agrícola y ganadero). Esta desertización, sumado a las crecientes riquezas de Asia Sedentaria produjo que las poblaciones nómadas se extendieran hasta la misma, creando un mestizaje de las civilizaciones constituidas en Asia Anterior, India y China con las comunidades nómadas, otorgando una unidad a la historia de Asia.

Templo de Luxor

Luxor está edificada sobre las ruinas de Tebas, que fue la capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto en el 2050 ac. Se la llamó “La Ciudad de las Cien Puertas” por la cantidad de Templos que tuvo en la antigüedad. También se conoce como “La Ciudad de los Palacios”.
El Templo de Luxor se comenzó a construir  en el año 1400 AC. Se erige como uno de los monumentos más impresionantes del Antiguo Egipto y está dedicado al Dios Amón, dios de los muertos. Este Templo fue diseñado para conciliar el lado humano del faraón con el atributo divino de su persona.
Construido durante el Imperio Nuevo, posee 260 metros de longitud y la estructura base es obra de los más prósperos faraones: Amenhotep III y Ramses II.
El gran Pilono relata la Batalla de Qadesh, una guerra cruel librada en territorio sirio entre egipcios e hititas, esta batalla se encuentra  representada en la entrada al Templo; en sus imágenes se glorifica el valor del faraón en la batalla.
Frente al Pilono se encontraban antiguamente  2 Obeliscos, pero en la actualidad sólo puede verse uno de ellos, ya que el otro  se encuentra en la plaza de París, regalado en 1833 por el Gobernador Mohamed Alí, fundador del Egipto Moderno. El que se encuentra frente al Pilono mide aproximadamente 25 metros de altura y está decorado con una escena que muestra a Ramsés II adorando a Amón, también se pueden ver algunos jeroglíficos de alabanza a las construcciones y proezas del faraón.
En la entrada del Templo están las famosas Estatuas de RAMSÉS II, decoradas con imágenes de los prisioneros que representan los 9 pueblos conquistados por Egipto. Nefertari, (esposa de Ramsés II) aparece al lado de cada trono, lo que muestra el papel de la mujer en general y de Nefertari en particular.
Su interior es un inmenso museo a cielo abierto, con enormes columnas, Patio Peristilo, Sala Hipóstila de la que se accede al Vestíbulo y Sala de Ofrendas.
Su significado de expresión es el de una obra faraónica: el esfuerzo de miles de esclavos. Pese a su magnitud estuvo oculto por la arena del desierto durante siglos.
En 1885 los servicios de antigüedades egipcias lo desenterraron y descubrieron un detalle importante: el Templo no miraba hacia el Nilo sino hacia el árido desierto, justo donde se encuentra el templo de Karnak.
El templo de Luxor está unido al templo de Karnak por una avenida flanqueada por esfinges.

Templo de Karnak

Este Templo es considerado uno de los santuarios más grandes de la historia. Durante siglos fue el lugar más influyente como centro religioso egipcio. Allí se pueden encontrar restos de todos los períodos: Desde el Imperio Medio hasta el reinado del faraón  Psamético,  quien fue el reunificador de Egipto y vencedor de los asirios y los nubios en el siglo VII ac.
Se encargaron de su construcción y ampliación más de 30 faraones. En la dinastía XIX estuvieron trabajando en el templo unos 80.000 hombres. Ocupaba un lugar 25 hectáreas y antiguamente estaba unido al templo de Luxor  por la Avenida de las Esfinges (con cabeza de carnero).
Se destacan las estatuas de Ramsés II que se alzan ante la entrada de la Sala Hipóstila, la más grande del mundo.
Un inmenso bosque de 130 columnas gigantes de 25 metros de altura con capiteles en forma de papiros que aún conservan sus inscripciones y restos de pinturas originales.
Uno de los lugares más destacados es el Lago Sagrado, donde los sacerdotes se purificaban antes  de iniciar las ceremonias que se organizaban cada día.
El complejo de Karnak, morada  de faraones, fue el mayor lugar de peregrinación y adoración a los dioses del mundo antiguo.

Religión y política

Tal vez para poder relacionar política y religión, es necesario comenzar diferenciando la religión propiamente dicha de los cultos a las divinidades.
La religión es principalmente dogmática, se basa en un sistema de creencias que posee cierta armonía respecto de una concepción de la divinidad en la cual se deposita la creencia; en cambio el culto se apoya sobre una adoración de hecho de las divinidades.

En la antigua religión egipcia la base no era la creencia, sino por el contrario el culto de hecho, particularmente el culto local y lo que hoy en día denominamos como dogma quedaba relegado a una interpretación privada que variaba según el lugar, el medio o incluso el mismo individuo que sostenía aquella creencia. En esta época el culto era una de las instituciones del Estado que tenía como único legislador y regulador al rey; éste a su vez debía garantizar a través de todo el Valle del Nilo templos para todas las divinidades legítimas de los distintos territorios. El rey era el encargado de fomentar el culto.

A través de distintas pruebas encontradas puede verse como el monoteísmo ha sido desarrollado en las clases más altas del Antiguo Egipto, mas para los relegados la religión precisa de un estudio a través de los cultos (contradictorios). En Egipto, los dioses locales eran adorados como Dios Supremo; los autores de “Historia de Egipto”, Drioton y Vandier, suponen que esta costumbre local fue la que dio paso al pontificado universal y único del faraón (Pág 53) que podría denominarse como un poder político sobre la religión, tanto como la regulación de la misma descrita más arriba.
En su ocaso la religión egipcia admite divinizaciones de personajes sabios y famosos, como por ejemplo Imhotep, quien fue arquitecto y médico del rey Djeser ( Drioton y Vandier, Historia de Egipto, pág. 63)

La religión popular, diferenciada siempre de la oficial, admite divinidades que esta última no adquiere, como por ejemplo las divinidades a animales sagrados. Esta costumbre marca, claramente, una diferenciación política y social a través de la religión. Al mismo tiempo debe considerarse también que la religión egipcia no ofrece dioses maléficos, pero sí se pueden encontrar rivalidades entre dioses por un proceso de transferencia que se da dentro de situaciones políticas concretas: el dios de los enemigos se convierte fácilmente en el dios enemigo (pág. 64)

En la página 65 del libro Historia de Egipto, los autores sostienen que “En un Egipto dividido aún en pequeños estados (…) las tríadas habían podido realizar este intento (coordinar la creación del mundo bajo un dios supremo y realizar una jerarquización de las divinidades[1]) en el interior de los nomos pero, siguiendo el sistema de conquista que al parecer prevaleció en Egipto prehistórico, a medida que un mismo jefe comenzaba a asumir en su persona los poderes políticos y religiosos de un gran número de nomos, se hizo sentir la necesidad de agrupar a los dioses (…) bajo la hegemonía del dios protector del príncipe y elaborar síntesis mas extensas”
Está unificación supuso la vía del sincretismo para la subsistencia de las divinidades locales, que tuvieron que enlazarse al dios supremo Re para mantener su propio rango supremo, así quedaron conformadas (y transformadas) las nuevas divinidades: Amón-Re; Montu-Re; Sebek-Re y Khnum-Re.

Políticamente, el derecho del monarca estaba fundado en su naturaleza divina, transmitida por la sangre; de hecho en las primeras dinastías la divinidad del rey solo se afirmaba por su descendencia de Horus. El rey era entronizado en el cargo de Horus y como era de sangre divina se convertía inmediatamente en una réplica de Horus. Esta descendencia o naturaleza divina, fue un elemento fundante en la legitimidad de la monarquía egipcia. Luego de la entronización el rey era, dios entre los hombres, encargado de administrar la justicia suprema de Re.
El clero se dividía esencialmente en dos sectores, aquellos encargados de las necesidades materiales y los “esclavos del dios” dedicados a las funciones específicamente sagradas.

Hasta aquí la malla de relaciones entre religión y política pueden sintetizarse de la siguiente manera:

Culto à Institución del Estado
Rey à Único regulador del culto, dios entre los hombres.
Desarrollo de la religión à Diferencias según sectores (Gobernantes/pueblo)
Sincretismo religioso à Subsistencia, unificación bajo la figura del rey
Legitimidad del rey à Por naturaleza divina.
Justicia divina à Aplicada por el Rey, únicamente.
Clero à Administración de lo material tanto como de lo espiritual.

 Tratando de hacer una analogía con el estructuralismo de Ferdinand de Saussure, diremos entonces que religión y política son para la construcción de poder lo que significado y significante son para el signo: Elementos inseparables, a veces opuestos, pero siempre complementarios. No podría comprenderse jamás la vida política de un pueblo sin entender primero su sistema básico de creencias, allí reside la principal conexión entre estas dos actividades que desde el antiguo Egipto marcaron un rumbo para el desarrollo cultural, social, político y económico de sus sociedades.  


[1] Nota de la redacción.

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